Estuve aproximadamente dos horas contando todo lo que me había ocurr..." /> Algo extraño… Parte 4 – El Perla Negra

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Historias

Publicado en agosto 11th, 2015 | by Débora Carrasco

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Algo extraño… Parte 4

Estuve aproximadamente dos horas contando todo lo que me había ocurrido en los últimos días, a los oficiales, me preguntaban cosas exactas, horas, etc.

Sólo quería salir, todo esto me abrumaba, no había dormido bien, ni comido, estaba cansada, estresada y sólo quería que terminara esa pesadilla.

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Obviamente me dijeron que no podían levantar cargos contra mi vecino, no había pruebas, pero que estarían muy al pendiente y que lo estarían investigando…

Esa tarde cuando llegué a casa, estaba mi vecino metiendo algunos muebles, quise pasar de largo, pero me alcanzó en el pasillo.

¿Cómo estás? ¿Mejor?-Me dijo.

Sí, gracias. Necesito descansar-respondí fríamente.

Disculpa ¿Te hice algo? Tus respuestas siempre son cortantes-respondió.

No, no estoy de humor simplemente-contesté fríamente de nuevo.

¿Por qué tendría que darle explicaciones a una persona que apenas conocía y que además me causaba miedo? Quería llorar, gritar, golpearlo, que me dijera la verdad, saber de una vez por todas si él era el culpable de todos mis miedos o si en realidad tendría que pedirle disculpas por lo seca que era, pero en esos momentos sólo me contagiaba temor, quería alejarme de él a como diera lugar.

Busqué el número de quien me rentaba y marqué. Rápidamente le pedí referencias del vecino, le dije que simplemente para conocerlo mejor, digo, debía estar tranquila. Me respondió que en realidad no sabía mucho, no sabía siquiera si tenía familiares, él había sido reservado a la hora de rentar y ella por no entrometerse no quiso preguntar nada. ERROR-pensé, pero no iba a entrar en detalles contándole lo que me había sucedido, además que si todo era mi imaginación, sólo lograría asustarla.

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Decidí vigilarlo yo, de alguna manera tenía que conseguir información, saber algo de él, qué hacía cuando estaba en casa o cuando no. Tenía que lograr meterme a su casa, aunque fuera peligroso e ilegal.

Más tarde salí para ver si lo encontraba y para mi sorpresa iba saliendo.

Hey-le grité.

Volteó y llegó hacia mí.

Hola.- me dijo algo entusiasmado.

¿Saldrás?-no quería notar mi interés, pero tenía que hacerlo.

Unas horas, me necesitan en la tienda, se enfermó un empleado y necesito cubrirlo. ¿Pasa algo?-

No, no te preocupes, iba a comprar algo de cenar y pensé en traer algo, otro día será.-fue la respuesta más tonta y loca que se me ocurrió, pero no quería verme sospechosa.

Gracias, te la debo entonces-me dijo y se fue.

Entré a la casa, esperé un rato a que se hubiera ido, y busqué las llaves.

Estaba nerviosa.

Abrí la puerta, y para mi suerte las llaves eran las mismas.

Todo estaba oscuro, cuando entré prendí la luz, y para mi sorpresa todo estaba en orden, bueno la cocina, la sala, estaba limpio y ordenado; eso me tranquilizó un poco, pero tenía que ver todo con detalle, cualquier cosa podría ayudarme.

Entré a la recámara, prendí la luz y mi corazón se aceleró, no podía creerlo, tuve que sostenerme de la puerta para no caerme, lo que estaba viendo simplemente hacía que quisiera desmayarme.

Quería gritar, correr… Pero mis piernas no respondían, necesitaba calmarme…

 

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Tengo tres terapias para cuando algo va mal: Ejercicio, música y escribir.



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