Querida extraña:

Carta a la novia de mi ex… – El Perla Negra


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Historias

Publicado en agosto 22nd, 2015 | by Liz Barojas

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Carta a la novia de mi ex…

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Querida extraña:

Sé bien que escuchar mi nombre, o algo que tenga que ver con mi persona te es desagradable, no te culpo, a mí me pasaba exactamente igual contigo. Durante mucho tiempo te culpé del fracaso de mi relación, y como es costumbre en casi todas las mujeres del mundo, me expresé mal de ti en compañía de mis amigas, juzgué y critiqué cada una de tus acciones que desencadenaron aquella ruptura con mi novio.

Ahora, ha pasado el tiempo y he aprendido mucho de esta situación, me he vuelto más sabia y comprendí que la responsabilidad no debió caer sobre ti, puesto que fue mi pareja quien decidió traicionarme y no tú, fue él quien decidió llevarte a la cama, fue él quien no se detuvo a pensar en el dolor que me causaría, fue él quien no respetó el vínculo que había entre nosotros. Desgraciadamente, los seres humanos tendemos a buscar culpables de nuestros propios infortunios, nos es difícil reconocer y aceptar los errores que cometemos.

Cuando se trata de una relación que se vio afectada por un tercero en discordia, nos resulta más sencillo sentenciar al extraño o extraña con quien nos fueron infiel, ya que muchas veces somos incapaces de admitir que ese ser amado en el que alguna vez confiamos, no es lo que tú creías. En esta historia te señalé a ti, como la causante del engaño de mi novio, en pensar que lo correcto hubiera sido que te negaras a estar con él, sabiendo que tenía a alguien esperándolo en casa, que te solidarizaras conmigo por ser mujer, porque sé perfectamente que a ti tampoco te gustaría ser la chica con cuernos en la frente.

Hoy entiendo que cuando un hombre decide ser infiel, lo será sin importar las circunstancias ni las personas, esta vez fuiste tú, pero pudo ser otra, así que no te sientas tan especial. Lo único que no entiendo, son las razones por las cuales decidiste acosarme, agredirme y enfurecerte conmigo. Te confieso que en algún momento me hiciste daño, tus intrigas y ofensas no eran necesarias, era como si te hubieras empeñado en herirme para asegurarte que me alejara, algo que yo ya había hecho.

original

Cada vez que hablas mal de mí, criticando y engrandeciendo hasta el más mínimo de mis defectos, dejas en claro la inseguridad que te provoco; cada vez que alardeas de lo feliz que eres con tu nuevo novio y te esfuerzas exageradamente para que todos lo sepan, claramente me das a entender que no lo eres, que estás desesperada por demostrarme que ganaste, que eres mejor y que por ese motivo ahora está a tu lado. Lamento informarte que te has equivocado y siento pena por ti, porque crees erróneamente que tener un hombre a tu lado es sinónimo de triunfo, cuando el amor se trata de apreciación y no de posesión.

No logras nada al reafirmarme tu “victoria”, incluso me atrevería a decir que elevas mi ego, dándome la importancia que no deberías otorgarme. Es gracioso, ahora que estás con él, puedes ver la otra cara de la moneda, has conocido los celos que provoca la interacción de él con otras chicas, lo cual es bastante natural y te comprendo, en el fondo tienes miedo que haga contigo lo que me hizo a mí. Posiblemente lo haga, quizá no, tal vez la suerte siempre juegue de tu lado, pero eso ya no depende de ti, ya que como dije anteriormente, la decisión de ser infiel es del propio individuo. No te voy a mentir, las veces que él me ha buscado y me ha hablado de amor, he tenido en más de una ocasión la necesidad de hacértelo saber, puesto que te has encargado de gritarle al mundo que soy yo, la detestable e insistente ex, la que pretende arrebatarte a tu chico.

Pero me contengo, no por ti, sino porque no es de mi incumbencia, cada quien vive la realidad que quiere vivir. Además no soy yo quien te abrirá los ojos, el tiempo se encargará de hacerlo. No te preocupes, no debes sentirte intimidada (al menos no por mí), no quiero, ni pienso meterme entre los dos, simplemente no es mi estilo. Si un hombre no es capaz de respetar el lazo que tiene con su pareja, yo lo haré, puesto que me valoro lo suficiente para no ser la segunda opción de alguien. Pero hablo por mí, no por las demás mujeres del cosmos. Te invito que dejes atrás esta ridícula guerra que iniciaste contra mí, que me dejes en el pasado, ya que si estoy presente en tu vida es por ti, que sigues de cerca la mía, temerosa de que él contacte conmigo.

 No te apures, no estoy interesada en irrumpir en tus días, como lo hiciste tú. No necesito agredirte para sentirme mejor. No, eso me haría justo igual a ti, y eso querida extraña, es precisamente lo que no quiero.

 


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Publicado por

Liz Barojas

Comunicóloga, romántica empedernida, amante de la moda y el café, fiestera de clóset.



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