"Aún recuerdo mis primeras letras, mis primeros rayones sobre papel..." /> Describiendo a mi madre – El Perla Negra

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Vida

Publicado en octubre 26th, 2016 | by Kate Sarmiento

Describiendo a mi madre

«Aún recuerdo mis primeras letras, mis primeros rayones sobre papel y allí estabas tú».

Que hermoso y que bendición más grande es saber que existes, que honor es escuchar de tu boca llamarme hija, pero sobre todo valoro mucho que tú seas quien me ha criado y encaminado en este proceso, en esta vida.

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Las personas que me conocen bien saben que soy de un carácter fuerte, decisiones que no se ponen a prueba y que cuando me equivoco tengo la capacidad de pedir disculpas y reconocer mis errores. Quienes me dan el honor de ser su amiga podrán decir que soy leal, sincera y muy fiable. Esas personas que me aprecian, dirán que soy una chica a la que educaron bien y que tiene valores bien cimentados.

Todos y todas saben que ese carácter fue heredado de ti, de la mujer a la que más admiro por su seguridad, su temple, su fortaleza y la nobleza que su corazón guarda. Podrían preguntarme ¿Quién es tu madre? Y yo sin dudarlo diría lo que dicen muchos hijos: –¡Mi mamá es la mejor del mundo!. Y ¿sabes mamita? No mentiría al afirmarlo, pero no sólo me quedaría allí, también les presumiría que el cabello alborotado y rizado lo herede de ti, comentaría que desde muy pequeña fomentaste en mí la feminidad y me forjaste una autoestima fuerte e inquebrantable.

Con orgullo mencionaría que tienes la facilidad de pocas madres, porque eres amiga de mis amigos y eres sumamente sociable.  Otra de tus virtudes es lo trabajadora que eres, lo incansable como micro-empresaria y lo protectora y fiel como jefa de familia. Has demostrado perdonar a quienes te han dañado y en tiempos difíciles has sido la luz que me alumbra entre las penumbras y a pesar de tu pequeña estatura me has defendido de los tiranos y has secado las lágrimas que he derramado por culpa de los injustos.

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Y no, mi superheroína no se queda allí. Eres la mujer que da sin esperar nada a cambio y que apoya a quien lo necesita. De ti, de ti he aprendido mucho, sobre todo a no darme por vencida. A trabajar, a trabajar fuerte como tú lo haces cada día y a perdonar… perdonar a quienes no conocen el respeto, el amor o la gratitud. Madre, si pudiera elegir el día de mi muerte, por supuesto elegiría que fuese antes que la tuya o la de nuestro Miguel. Y lo haría por una cosa, ¿qué haría el día que ya no pueda abrazarte? o visitar la casa que construiste y no poder dormir abrazada a ti. ¿Qué haría yo sin ti? Sin tu sonrisa, sin tu fortaleza, sin tu mirada.

El amor más sincero que alguien me ha demostrado es el que tú emanas, el apoyo incondicional es el que tú me das y estoy segura que a la persona que amaré más en este mundo eres TÚ. ¡Sí! mi pequeña mujer de 1.50 cm con apariencia enojona y ojos cafés y grandes que no pude heredar. Te amo porque eres tú quien no se ha ido para atrás ante las malas circunstancias que nos ha puesto la vida. Eres tú quien me heredo el gusto por los perfumes, los cosméticos y la buena ropa. Eres mi mejor amiga, mi caja de recuerdos y secretos quién ha celebrado mis mayores logros y quien no me suelta en los fracasos.

Mamita estoy muy orgullosa de ti, estoy muy feliz de la familia que me has dado y espero… de verdad espero que Dios te conserve muchos años aquí conmigo. ¿Por qué? porque te debo mucho y aunque sé que nunca podré pagarte todo lo que has hecho por mí, me esfuerzo cada día para que la distancia que hoy nos separa físicamente pronto sea el recuerdo de un proceso, de una etapa que nos tocó vivir.

Con amor, cariño y respeto:

Tu chaparra,  aunque este más alta que tú. TE AMO.

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Publicado por

Politóloga, amando, viviendo y soñando



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