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Historias

Publicado en julio 13th, 2015 | by Faby Roque

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Después de un tiempo… Una hermosa y triste historia

¿Cuánto tiempo ha pasado ya? Quizá meses, años, ya perdí la cuenta. Y es que así pasa todo con el tiempo, los dolores van disminuyendo, el amor quizá se encapsula, la tristeza nos va dejando y va dando paso a otras cosas y personas.

Todos tenemos un tiempo, un momento y un espacio que va llegando poco a poco. Aún recuerdo el día que nos despedimos, fue un largo rato que pasaste platicando conmigo, diciendo que me extrañarías, que no encontrarías de nuevo a alguien como yo. Yo escuchando cada una de tus palabras rogué a Dios que no fuera así, que si yo salía de tu vida, que no te dejara sufriendo más tiempo por mí; yo me estaba retirando de tu vida, no por voluntad propia, algo desafortunado nos estaba separando y aunque te amaba y aún te sigo amando, tenía que irme, así lo requería la situación.

Llegaron y te decían que era momento de irte, ya me esperaban, una persona en la puerta estaba ya impaciente, no entendía que era la última vez que nos tendríamos, que nos tocaríamos, fue la última vez que sentí tus labios, que sentí el roce de tu mano.
En un momento todo paso, te vi alejarte llorando, vi como removías tus lentes para poder limpiarlos, vi tus gestos, pero no pude emitir sonido ni palabra, no podía ni debía ilusionarte, esto ya había terminado, no se podía hacer mas que esperar.

Entonces entró la persona que estaba a la entrada, lo vi acercarse y en un momento me dijo “te amaron mucho en esta vida, te puedes ir tranquila, se nota que fuiste y fueron felices, no era mi intención acortar la despedida, pero tengo que llevarte a quirófano, fue noble tu decisión y debemos continuar con ella”.

Y así fue hice mi último recorrido por ese largo pasillo blanco, en un momento te alcancé a ver a lo lejos y me repetí esa frase que siempre decíamos: “con el corazón en la mano te lo entrego es todo tuyo”, estaba segura que aunque ya no estaría en mi cuerpo, en el cuerpo de quien estuviera seguiría latiendo por ti.
En un momento acabó todo, lo último que escuché fue a un médico darme las gracias por no haber dejado este mundo sin ayudar a alguien más.

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Al principio fue difícil no lo voy a negar, cuando me avisaron que la enfermedad había regresado, no sabía cómo enfrentarlo, pero siempre has estado a mi lado, en las buenas, las malas y las peores; y esta fue la peor, pero terminó rápido, así que doy gracias a que no me hayas visto sufrir tanto y por tanto tiempo.

Después de cierto tiempo que pasa, hablo con Dios y pido que me deje ir sólo a ver que estés bien, hoy por fin después de mi visita regreso tranquila, sabiendo que ya no debo preocuparme, encontraste a esa persona por la que tanto rogué. No te preocupes, sé que estará siempre para ti, veo ese brillo en sus ojos que me dicen que no se irá pronto; es tiempo amor de perder el miedo y volver a amar de forma incondicional. No te preocupes yo sé que no me engañarás con nadie, nuestro amor fue único, pero el tiempo ya pasó y Dios la puso a tu lado para que volvieras a ser feliz.

Amor… Ten una vida plena, recuérdame alguna vez, pero sigue avanzando, mereces ser feliz sin sentirte triste por mí, me hiciste dichosa y feliz, espero haberte hecho feliz.
Te amaré más allá de este mundo, espero encontrarte en otra vida y ojalá nos den una oportunidad para volver a conocernos y volver a amarnos.
Atentamente: “Tu niña chiquita”.



Publicado por

Faby Roque

porque todo pasa por algo y a veces es bueno escribirlo para dejar ir aquello que duele.



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