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Historias

Publicado en junio 23rd, 2015 | by Gabriel Guevara

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En un minuto… ¡Lee esto!

La tomó de la cintura con la seguridad de saber que le pertenecía, con la mano izquierda la tomó del cuello llevándola a su boca, reconociendo…  Sabiendo que era de él, no se podía oponer a la fuerza que hacen los polos opuestos, cuando llegó a sus labios, sus cuerpos temblaban, nunca les había sucedido, habían besado muchas bocas, conocidas, extrañas, vivas, muertas, incoherentes, inherentes a cada uno.

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No importaba la experiencia que creían tener, eso que llaman química y que nunca entendieron, hoy les llegaba como cuando alguien bromea con un hielo en la espalda. Se perdían en el abrazo, en el beso en que se enredaban sus lenguas y se revolvían las manos en el cuerpo acariciando todos los espacios que se encontraban y mojaban sus ropas; imposible distinguir un cuerpo del otro, la unión de sus cuerpos era como cuando abres una puerta, sólo hay una llave, puedes probar en muchas, pero da igual, no abrirán…

Como ésta que hoy les pertenecía y parecía detenerse en el primer beso interminable que se detenía en los labios y otras veces en las manos; parecían horas cuando en realidad eran unos cuantos minutos, el aliento los abandonaba y aunque ya no había aire alrededor no podían parar, terminaría siendo una grosería a los dioses detenerse para reflexionar y pensar si hacían lo correcto.

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Al final y aunque nunca dudaron, se dieron cuenta que eran unos verdaderos amantes, de esos que se aman como nadie. Al salir de la habitación, volvieron a ser opuestos y caminaban pensando que no importaba el piso, de todas maneras no existe cuando el placer hace que flotes donde sea y aunque la gente que los rodeaba los viera iguales, ellos sólo iban en camino, pensando que acababan de ser amados.

Él va contando las horas, los minutos, los segundos que faltan para amar… Ella sube al metro y se detiene para no caer en ese movimiento grotesco de los trenes y sonríe porque piensa que era más grotesco el movimiento de los dos cuando estaban juntos, piensa viendo a la gente que se sostiene de algo más fálico y piensa cómo los demás le ayudan, porque para ella es tanto que se desborda en sus ganas de regresar, regresar a donde sabe se volverá a perder en minutos…

Esos que parecían horas y que al final de todo, por fin entendió que eso son… Que son amantes.

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a veces uno se piensa que conoce o sabe de todo, sin embargo, la vida nos enseña que apenas vamos comenzando y que esto es solo el principio, me doy cuenta que solo soy un aprendiz...



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