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Historias

Publicado en julio 7th, 2015 | by Wendy Rios

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Existen personas que no deberían amar… Parte 28

Capítulo 27.

Es tan doloroso. Es tan triste. Es muy frustrante. Quiero detenerlo, sólo que no sé cómo hacerlo… Siempre termino perdiendo todo. Yo lo odio tanto. Es tan sin sentido, quiero borrarlo… Sólo quiero tirarlo lejos. Quiero saltar y gritar con toda la fuerza de mis pulmones.

No hay manera de que pueda perdonar este imparable sentimiento; Este dolor, este odio. Todo es tan insignificante, quiero borrarlo pero incluso aunque no me sea permitido, sólo rindiéndome podré salvarme. Puede que me odie… No, yo no me odiaba. Ellos me hicieron odiarme.

Él me engaño diciéndome que podría hacer todo bien. Sus palabras baratas alineadas en una promesa… Pero está bien… No me importa. Ya no…

La gente que siguen siendo bestias, y la gente que trata de ser humanos ¿A cuál debo ir? Quizás a la primera…

Miré a lo lejos mi celular vibrando e iluminando el lugar. Ya llevaba cerca de hora y media haciendo eso… ¿Quién más podría ser? Sólo eras tú… Habías estado llamando tan insistentemente desde hace rato. No me encontraba en razonamiento como para hablar contigo…

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Tú y yo… Todo esto estaba mal… Comencé a preguntarme por qué aún no te habías ido lejos de mí… Sé que no eres tan fuerte. ¿Acaso seguías mi juego por amor?…

Escuché el sonido de la puerta abriéndose. Poco a poco dejó entrar un pequeño rayo de luz. Tu figura pronto se volvió clara. ¿Qué demonios hacías aquí? ¿Por qué siempre aparecías en tales momentos?… Por tonto que suene, estaba agradecido…

-Álvaro…- Corriste y te inclinaste para tocarme.

-¿Cómo es que llegaste?… Fue Lisandro ¿verdad?… Él te trajo aquí…-

-¿Eh?… Si- Ese idiota… A pesar de que le dije que quería estar solo… Siempre hace todo lo contrario.

-Supongo que te lo ha contado…- Sonreí melancólicamente. Ni siquiera podía dejarte ver mi rostro. Me sentía sin fuerzas.

-No, no sé qué ocurre. Sólo me dijo que me necesitabas.- Me abrazaste delicadamente… Sentí un pequeño alivio…

-Ya veo… ¿Ni siquiera intestaste averiguarlo?-

-No… ¿Cómo podría hacer eso?-

-Está es mi antigua casa. Aquí pasé mi niñez. Puede que en este lugar la mayoría de mis recuerdos latentes estén formados… Cuando era pequeño mis padres fallecieron en un accidente. Nunca pude perdonar a mi padre… Y ahora descubro que tuvo un hijo, el cual sin saberlo se convirtió en mi mejor amigo… Es un golpe muy duro no sólo para mí, sino también para Lisandro…- Era extraño para mí el decir tales cosas de mi pasado. Nunca pensé contárselas a una persona como tú.

-Lo siento…- Me miraste triste.

-¿Por qué te disculpas? No podrías ni entenderlo… Así que no digas tal palabra.- Te sorprendiste un poco ante tal exclamación. Me dio gracia, pues esta era la primera vez que conocías al verdadero Álvaro…

-Si… Creo que fue muy grosero de mi parte.- Tus acciones se hacían más incomodas. Recordé entonces nuestra última conversación.

-¿Qué era lo tan importante que tenías que decirme?- Mostré cierta falta de interés. Pero deseaba ignorar el tema. Ya no quería seguir recordando.

-Ah… S-Sobre eso no te preocupes. Era algo que quizás no te importe…-Insegura tartamudeaste un poco.

-No lo parece… Está bien si lo dices… Te dejé plantada ¿no es así? Por lo menos debo tener consideración, así que dímelo.- Quería distraerme, eso era todo.

-Veras… Ohm… M-Me han ofrecido un trabajo un poco lejos… No sé qué decirles… Yo…-

-Es una oportunidad para ti… ¿verdad? Puede que no vuelva a ocurrir- Te interrumpí antes de que dijeras algo más.

-S-si… Pero sabes yo quería saber qué piensas acerca de eso, ya que tú y yo…-Pausaste un poco. Me molestaba tu inseguridad.

-No entiendo por qué tienes que consultarlas conmigo. Deberías aprender a tomar decisiones por ti sola.-

-Oh… Claro. Lo lamento.- Te miré unos momentos. Parecías triste ante mi actitud tan cortante. Pero aun así no decías nada… Te veía frente a mí pedir perdón…

Tú lo estabas tolerando de nuevo… Pronto me di cuenta de algo… Justo en estos momentos, yo era igual que él… Todo lo que él hizo, yo lo estaba proyectando…

Fui un tonto… Lo que más odié, estaba siendo reflejado en mí… Después de todo esto era… Esto era lo que me hacía volver a ti… Soy un idiota… Por fin había encontrado lo que buscaba. Por eso era aquella calidez… Porque en ti sentía mis recuerdos… Esto era lo que últimamente me volvía loco. Tenía que ver con lo que hacías… Tú eras idéntica a las acciones de mi madre… Por eso me molestabas.

Luchar para tener tu atención. Era una cosa que no era tan común para mí. Me sentía no deseado… Claro… Ahora lo sé. Maldita sea…

Quizás al tirar el pequeño teatro lo conseguiría. Si arrojaba lejos el tablero de ajedrez, probablemente lo lograría.

Seguir contigo era un error. Me aterrorizaba terminar siendo la copia perfecta de mi padre. Sentía que aquella mascara pronto se rompía en pedazos…

Esta página de nuestro “cuento” estaba a punto de ser cambiada… Estás páginas en blanco comenzaban a agotarse.

Cosas como el amor, los sueños o la esperanza. Todo eso lo tiré a la basura. Sabía que era un error… Pero, una parte olvidada de mí, quería detener mis pensamientos.

Tenía la sensación de estar manteniendo una ventaja falsa. Creo que ya he tenido suficiente… Ya me había hartado. Algo agridulce había sido escupido. Aunque sea cercano, es imposible percibirlo…

-Álvaro…Tú no me amas ¿verdad?- ¿Qué estabas diciendo ahora? Comenzaste a derramar unas cuantas lágrimas sonriendo de manera tranquila.

-¿Y ahora de qué hablas?…- ¿Desde cuándo lo sabias? Parecías tan segura y sin ningún nervio que delatar en tus expresiones.

–“Somos perfectos” Fue nuestra primera mentira juntos. “Nosotros siempre estaremos bien juntos” Fue la segunda. Estas mentiras a las que sucumbas decían que seríamos tan perfectamente felices…Sólo basta con mirar aquella sombra burlona para saber que es mi imaginación negándose a aceptar. Sé que ocultaste tu verdadero yo… “Así es, soy el payaso que deseas, contrólame” Fueron mis pensamientos… – Valeria… Deja de sonreír… Detén tus palabras. No quiero oírlas. -Mi única fuerza eran aquellos felices recuerdos aunque se fuesen transformando en agonía… Yo sabía que este amor estaba muerto desde el comienzo…Incapaz de creer, no queriendo hacerlo.- Sentí mi pecho siendo estrangulado. -Recuerdo los días en los que me sentía amada. Rodeada de sonrisas y de amabilidad… Yo creía que era el destino cuando mi corazón latía de pensamientos felices. No te importó, aunque no me lo digas directamente, aun así yo lo entiendo. ¿Sabes en lo que mis sentimientos se han convertido? Nunca quise esto… Yo creía que era incierto. Nunca quería dudar de ti… Desde el principio todo era mentira… Pero como una tonta seguí enamorándome… Y ahora sé que este es el triste final de mi fe ¿Crees que realmente nunca lo supe?- El telón había caído. El falso actor que utilizaba dulces mentiras para manipular por fin fue condenado…

– ¿Soy así de perverso?- Comencé a carcajear. -“Me gustas” Hazme decir esas palabras Valeria. Si puedes.­­- No pude parar de sonreír ante tus palabras, aunque esta sonrisa se estuviera quebrando. Tan sólo un corazón coronado con algo como afecto o amor fui incapaz de entenderlo. –Tienes razón, ambos nos divertimos. Te quedaban hermosos los hilos que me permitían utilizarte.- No, no era lo que quería decir… La razón por fin se había escapado de mis manos. La locura sólo iba en aumento. Y las palabras de un lunático salían a flote…

-Por fin tu verdadero rostro…- Reíste gentilmente. -Todo fue un capricho de tenerme a tu lado ¿no es así? Pero creo que ahora ya no estamos jugando…”Te amo” Para ti sólo fue una sencilla frase, es sólo algo más que una herramienta rota. Me he preguntado si algún día te arrepentirás de esto…-

-¿Piensas que esta es una cara de arrepentimiento?- Me acerqué a tu rostro. -Lo nuestro fue tan sólo físico… Nada tiene que ver el corazón. ¿Cómo podría lamentarme por eso? ¿Realmente eres así de ingenua? ¿Cómo puedes sonreír? ¿Acaso lo haces por ignorancia?-

-No te quiero, no te necesito, te olvidare. Fueron palabras que nunca diría… Te seguiría el juego. Me resigné, porque sabía que no podría huir. Mi corazón no ha cambiado y no lo hará. Sin importar el hoy o el mañana te amare. Por eso, tengo que alejarme de ti…He llegado a mi límite. Álvaro… El amor no es de uno, se compone de dos… Gracias por todo. Pero, no quiero ser la chica de este texto.- Me entregaste un grueso y olvidado libro. Aquel que nos dio este pequeño vinculo.

Trataste de convertirme en un caballero… En un príncipe… En un Romeo. Sin darte cuenta que en ese cuento todo era una tragedia.

No quiero estar aquí… La realidad en la actualidad es mentira. Ya que el “príncipe” se ha ido lejos y desechado. Entonces voy a dejar las cosas con “el otro yo”. Convertiré esta situación en una comedia. Para volver a fingir que no te necesito. Sólo quería oír tu voz. Quería que borraras este sentimiento de desazón. Tu lienzo había sido pintado de mentiras. Una y otra vez…

Ningún amor es auténtico. El corazón supletorio nubla cualquier sentimiento. ¿Qué es el amor? De nuevo alzó la voz a esa pregunta. ¿Es algo… dulce? Ya que algo de lo que conozco es sólo amargura, sé que no seré capaz de entender lo que es… Pero, todas tus dulces palabras… Tu gentileza, tu amabilidad, tu calidez… Siempre estuvieron conmigo.

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Mis lágrimas seguramente son demasiado transparentes como para ser vistas. Quiero que me ayudes. No puedo dejar de pedírtelo. Nadie más que tú puede. No hay manera de que diga algo así… Todo eso hizo que me diera cuenta de mi inmadurez y debilidad.

-Oye… El que no digas nada, es muy cruel. Pero de cierta manera me siento algo aliviada. Ahora no me duele… Ves… Te olvidaré… Eso probablemente sea mentira… Pero…- Tu voz se hizo en silencio ante las gruesas lágrimas. –Lo siento… Tengo que decirte adiós. Gracias por haberme soportado, incluso aunque fuesen mentiras…- Besaste mi frente y presurosa te marchaste. Fue nuestro adiós definitivo…

Y ahora… Me encuentro en la penumbra. Siento que algo comienza a desmoronarse de mi ser. Sin saber lo que me atormenta… Yo sólo gimoteo y me quejo. Pero verte de esa manera, me causa impotencia…

Sin tocar las heridas que nunca revelé, tú me rodeaste con tu ternura. Quizás no pueda devolverte eso con la misma o el triple de la cantidad que me diste, aun así “Me gustas” o “Te amo” Mira, ahora puedo decirlo, sin embargo no lo hice en el tiempo que es debido. ¿Por qué el amor tiene que ser así amargo? Apuesto a que debe ser una tribulación para sacar más dulzura.

… Sólo hazme olvidar semejante amargura. Que esta semejante pesadilla se ilumine. Que termine hasta el punto en que me desvanezca. Hasta que pierda la cabeza. Hasta llegar a lo que deseo… Hasta que vuelvas a amarme…

Este idiota que se está incorporando… Se está enamorando…

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