Sentí miedo al verte venir hacía mí, no sabía q..." /> No es miedo, es amor… – El Perla Negra

Síguenos en Facebook:


Historias

Publicado en agosto 26th, 2015 | by Anilorac Gál

0

No es miedo, es amor…

Sentí miedo al verte venir hacía mí, no sabía qué hacer ni cómo actuar, si sonreír o salir corriendo, por lo que sólo me quedé ahí parada, petrificada, sin pestañear y… Con cara de miedo. Te me acercaste y me dijiste:

-Hola, disculpa ¿ha pasado ya el transporte de las 7:30 am?-

-Eh… no… aún no- Dije titubeante, acto seguido, te presentaste ante  mí.

-Me llamo…-¡Me estabas diciendo tu nombre! Y yo no sabía qué hacer, estaba sorprendida, ¿cómo el chico lindo de la calle de un costado me está diciendo su nombre?, ¡voy a saber su nombre! Es algo que había esperado desde hace mucho, desde que te mudaste a esa calle hace un mes, y hoy me estás diciendo tu nombre…

Cuentas Netflix

-Alexander-dijiste finalmente.

El chico alto de ojos color miel con pestañas rizadas, tez blanca y cabello negro lacio corto, con  una hermosa dentadura bien alineada y blanca, luciendo una sonrisa hermosa, ese chico se llama Alexander.

Ese momento de miedo terminó con una sonrisa ese día.

Al haber pasado tiempo ya tuve miedo de nuevo, cuando llegaste arreglado después de haber charlado unas tres semanas, venías con algo en tu mano, escondiéndolo atrás en tu espalda; me albergó el miedo, es verdad, tuve miedo en ese momento de que no fuera a ser sólo un sueño de esos que comúnmente se tienen, que parecen tan reales que lo sientes vivo, que el dolor te hace llorar y amaneces con tu almohada mojada por las lágrimas vertidas durante el nocturno sueño, entonces despiertas y ves tu habitación a oscuras, es cuando dices -¡Coño! ese sueño sí que me ha pegado duro-y regresas a la cama respirando apaciblemente para pernoctar de nuevo.

Entonces te vi arribar a nuestro punto de encuentro y dije para mí -No es un sueño-me pellizqué y seguías avanzando hacia mí.

-¿Te dolió? – Preguntaste en el acto al vernos de frente.

-Sí, algo-Te contesté avergonzada de que te dieras cuenta de mi inseguridad.

-Entonces podrás estar segura que no es un sueño-Dijiste al mismo tiempo que me regalaste esa sonrisa que siempre me das cuando nos vemos, como si supieras qué estaba pensando.

Tan poco el tiempo que nos hemos conocido y pareciera que llevamos años tratándonos, entonces sentí miedo de nuevo.

-Te traje un regalo, pero te lo daré más tarde, ahora quiero que vayamos al lugar que te he dicho, está muy cerca de aquí, cogeremos un taxi.

Le hicimos la parada a un taxi que iba pasando y no pude evitar sonreír al ver que todo esto era tan misterioso, esperando poder ocultar el miedo que sentía por dentro.

Lo notaste, tomaste mi mano y me dijiste

-Es algo bueno, no te preocupes-al mismo tiempo que me sonreíste.

tumblr_lftgt6W5qS1qcilypo1_500

Llegamos al destino concertado, pagaste, me sentía algo nerviosa, estábamos en una plaza a la cual no había estado nunca, sin embargo me pareció familiar, me pareció como un sueño, estábamos rodeados de árboles, bancas, mesas para picnic, en medio de los árboles habían caminitos de piedra en los cuales podía uno andar y perderse entre naturaleza y mesas; más adentro había una fuente, al acercarnos, vi que habían monedas, pocas, pero habían monedas. Tú me dijiste:

-Son monedas antiguas, a diferencia de las otras fuentes en las que lanzas una moneda para pedir un deseo, en esta, sólo puedes pedir un deseo lanzado una moneda antigua, si no, tu deseo no se cumplirá- me guiñaste un ojo y me dijiste susurrando- pocos son los que saben el secreto de esta fuente, así que no le digas a nadie.

Yo sonreí e hice un ademán para guardar silencio, de pronto, sacaste la pequeña cajita que habías ocultado en nuestro encuentro, era pequeña color rosa y un moñito blanco pequeño y tierno, un tanto cursi podría decirse, pero tan lindo detalle de tu parte.

-Puedes abrirlo-Dijiste al darme la cajita en mis manos, en el acto lo abrí y dejé al descubierto dos monedas.

-Sí, son antiguas- comentaste al tiempo que las tomaste y me diste una.

-Pide un deseo, para eso venimos-

Tomé la moneda,  sin saber qué pedir, estabas tú a mi lado y eso era lo que me hacía feliz en ese momento, lo único que pude pensar al pedir el deseo fue en ti. Luego de pedir mi deseo, vi como te ibas poniendo nervioso y entonces sentí miedo, no sabía el porqué de tu cambio de ánimo, al verte tomando mi mano, sentí un vuelco en el corazón, un nudo en la garganta y de nuevo sentí miedo.

-¿Quieres ser mi novia?-Me preguntaste con esa sonrisa hermosa y esos ojos color miel y tus pestañas tan rizadas que lucias tan tierno, tan dulce.

-¡No puedo creerlo, debo estar soñando!-pensé, entonces como si leyeras mis pensamientos y mis sentimientos  me dijiste ahí mismo.

-Si me dices que no, juraré que estoy soñando también- Me dijiste con unas leves carcajadas más nervioso aún porque no te había contestado a tu pregunta.

Entonces en ese momento, sentí miedo, sentí miedo de que me fueras a lastimar algún día, que fuera todo un sueño cruel y sentí ese hormigueo en mi estómago que empezaba a recorrer mi cuerpo; y como si leyeras mis emociones, mis sentimientos te me acercaste muy de frente, levemente levantaste mi barbilla y justo antes de rozar tus labios con los míos dijiste

Esto no es miedo Eli, esto es amor– y por fin me besaste…

 

Cuentas Netflix

 


Publicado por

Soy una chica que sueña con vivir la vida de una forma divertida, de modo que el mundo sea suyo y ella del mundo.



Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Subir ↑