Tengo miedo, miedo a lo ajeno, a lo desconocido, a lo que no es. Per..." /> Nuestros miedos nos carcomen – El Perla Negra

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Historias

Publicado en abril 22nd, 2015 | by Maribel Santiago

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Nuestros miedos nos carcomen

Tengo miedo, miedo a lo ajeno, a lo desconocido, a lo que no es. Pero me da miedo pensarlo, me da miedo el tenerte una vez más y después perderte, como una vil infante que esconde miedo en lo adverso, en esa posibilidad de volverte a ver y que sin despedirte te alejes; me da miedo, es espantoso, algunas noches no concilio el sueño, y cuando sueño, te sueño, pero no estás aquí, estás del otro lado del mundo haciendo qué sé yo, con los tuyos y sin mí… y entonces entro en pánico, me da impotencia, desesperación y por momentos me vuelvo loca pensando en ti. Recobro la poca cordura que me queda y sucede, el miedo se va, pero así como se va regresa y con él viene la esperanza que no he perdido de verte para así calmar mi miedo de no tenerte nunca más.

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Es tan extraño, todo esto me está consumiendo. De pronto ya no sé que más hacer para traerte a mi lado, las opciones se me han agotado, los silencios entre nosotros son más extensos, el miedo se está apoderando de cada espacio en mí. No dejo de pensar en todo lo que te di y me diste, en todas las cosas que una vez nos unieron, en todas esas palabras de amor, el apoyo mutuo e incondicional, las promesas inconclusas, las risas apresuradas, las caricias… el café por las mañanas y las cenas a deshoras.

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Todo esto se ha vuelto un suplicio, desearía tanto poder olvidarte y si fuera preciso no sentir ya más nada, pero estoy aquí aferrada, aferrada a lo incierto, esperando algún mensaje tuyo, ese mensaje que por más que anhelo, sé perfectamente que no llegará jamás, incluso en mi interior sé que no vendrás, sé que no volverás, sé que no tienes ganas de verme o saber que ha sido de mí, sé que hay alguien más que te ha robado el sueño y te regresó a la vida, que quizás te ha dado la alegría que no te di, que comparte el mismo amor por todas las cosas que yo contigo no compartí.

De pronto todos tus miedos y los míos se hicieron uno mismo, de pronto todas mis dudas e incertidumbre me carcomen por dentro y en mi cabeza como un tocadiscos me revolotea la pregunta: ¿Me extrañas?


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