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Amor

Publicado en agosto 26th, 2016 | by Liz Arrambide

Perdón, corazón…

«No rompas mi corazón, porque tú estás ahí» -le dije-, pero no le importó y decidió salirse de él.

Perdón corazón, por otra vez ocasionarte dolor, perdón por romperte una vez más, porque sé que siempre te digo que será la última vez que te causo aflicción, porque prometo que ahora sí te van a cuidar, que ahora sí te van a querer como tú quieres y termino equivocándome… y tú terminas más roto de lo usual.

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No es tu culpa que yo sea tan soñadora, tan crédula, tan tonta. Perdón por dejar que te ilusiones al primer «te quiero», perdón por pensar que alguien nos querrá en serio, que alguien cuidará de ti, perdón por no saber cuidarte yo.

Perdón corazón, lo único que quería era a alguien que nos quisiera bonito, que nos tratará bien, que todas esas cosas lindas que nos dijeron se cumplieran; lo único que quería era ser querida, ser amada y es que a veces tengo tanto miedo de que nunca me amen de la misma manera que yo amo.

No sé porqué lo hago, no sé porqué vuelvo a creer en las personas, cuando sé perfectamente que de un día a otro te dejan de querer, de un día a otro parece que todo lo lindo que te dijeron fue mentira, es muy fácil creer en alguien cuando te dicen todo lo que quieres escuchar, y ahora parece que ya no están todas esas promesas. Se fue, ya no hay esas promesas lindas, no hay nada, lo único que queda son pedacitos… pedacitos que duelen y el dolor nunca termina.

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Todo este tiempo solo he querido encontrar a alguien que cuide de ti, corazón, que te quiera tanto como yo lo hago, que vea lo lindo que eres, que sepa la manera en que puedes amar, que se enamoren de tus latidos, de tus ganas tan grandes de querer , y siempre fallo.

Aún no entiendo ¿Cómo le hacen esas personas para dormir, sabiendo que le rompieron el corazón a alguien?

Sé que es mi culpa que te rompan, yo misma te rompí en el momento en que lo metí a él en ti, y al final no se quiso quedar, al final se fue. Y ahora ese es el vació que sentimos y que más nos duele, y ahora es difícil andar como si no estuviera rota; sonreír cuando por dentro estoy muriendo, fingir que estoy bien, que no te extraño, que nada pasa cuando sé perfectamente que nos estamos muriendo, que ese «nosotros» dejó de existir y sé que es lo que más te duele y al final, yo soy la que tiene que curarse el dolor.

No sé cuantas veces tienen que romperte para que alguien en verdad te quiera y no sé cuanto más pueda aguantar, solo sé que cada vez que me rompen, me vuelvo fría, y no es por que no tenga sentimientos, me vuelvo fría porque abundan las decepciones dentro de mi corazón.

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El dolor a veces no se llora, a veces se escribe, se piensa, se siente y se calla.



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