Tú me dejaste con un fuerte dolor en el pecho. Sin ninguna explicaci..." /> Sólo Dios sabe cuánto te odié… – El Perla Negra

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Historias

Publicado en julio 2nd, 2015 | by Karen Perez

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Sólo Dios sabe cuánto te odié…

Tú me dejaste con un fuerte dolor en el pecho. Sin ninguna explicación decidiste por ambos.
Decidiste terminar.

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Me dejaste con un nudo en la garganta, una botella de vodka y mucho llanto; en la noche más larga de mi vida, cuando repaso los acontecimientos de mi asqueroso día, tu cara aparece en cada una de mis imágenes mentales, tu sucia e indiferente cara, arrogante como siempre, recuerdo las palabras de muerte, esas palabras dichas por ti que mataron todo lo que soy, todo lo que fui.

Te tenía tan enterrado en mi corazón, que al intentar sacarte, mi vida corría peligro.

Hubo un momento en el que no pude sentir más dolor y mis lágrimas ya no salían de mis ojos, entonces una sensación de coraje invadió mi cuerpo, mi sangre hervía, el pensar en tu nombre o pronunciarlo me resultaba desagradable.
Quería hacerte daño, quería que sufrieras de la peor forma, más de lo que yo sufría… Te odiaba, Te odiaba demasiado, como jamás había odiado a alguien. «Espero y te rompan el corazón, espero y llores, que cada lágrima que derrames te arda». Oh Dios mío, cuánto te odié esa noche, mi corazón dolía, pero la ira era más grande que mi dolor, de verdad deseaba hacerte el peor de los daños, era irónico, cómo se podía pasar de una noche a otra del amor al odio.

Te odio maldito, te odio mil veces.

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Maldije tu nombre, maldije tu presencia, y maldije la hora en la que apareciste en mi vida. Tomé de la botella y me serví una copa, me sentí tan impotente, no sabía qué hacer con todo este odio, pero era inevitable no sentirlo. Llegué a odiar cada instante contigo, odie toda mi felicidad contigo, por loco que suene, odié odiarte.

En la tempestad de mi habitación, tomé una almohada la puse sobre mi rostro y ahogué mi fuerte grito. Sabía que sentir odio estaba mal, odiarte no era lo indicado, pero me di el permiso de darme sólo esa noche, para odiarte de la peor manera y a la mañana siguiente todo estaría mejor, yo estaría mejor, me permití disfrutar ese odio tan amargo, pues al fin estaba en mi derecho de odiarte.

La noche pasó larga, entonces me venció el sueño, desperté después de 8 horas mejor y me di a la tarea de intentar sacarte de mi corazón poco a poco para no morir de amor.

Terminé de odiarte esa mañana, para intentar olvidarte.
Sólo Dios supo cómo te odié esa noche.

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Nací el 19 de Enero del 95 en Ensenada Baja California, tengo actualmente 20 años, mis aficione son cantar, leer y escribir. me gusta mucho la poesía melancólica.



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