Mi historia, fue por eso de los 80's cuando todo pasó, tenía unos 2..." /> Una historia gay… – El Perla Negra

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Historias

Publicado en julio 15th, 2015 | by Faby Roque

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Una historia gay…

Mi historia, fue por eso de los 80’s cuando todo pasó, tenía unos 20 años y empezaba a salir a flote, o más bien a reconocer que existíamos, realmente ¿qué tiene de malo?, era “gay”; una pequeña pequeñísima palabra que abarca tantos significados, pero claro en esos años a lo único que se nos ligaba era a esa terrible enfermedad llamada SIDA o VIH.

Era esa época, dura para muchos, unos cuántos nos quedamos en el camino y no por gusto, sino porque nos obligaron a hacerlo, lo mío ocurrió así:

Yo vivía en una colonia de nivel medio bajo, más bajo que medio realmente; sabía que tenía que seguir escondiendo quién era, qué me gustaba y hasta a mi pareja, en mi casa no estaba bien visto que tuviera otro tipo de preferencia, mis hermanas y hermanos lo sospechaban, pero no se les confirmaba aún. Como todo, no lo pude ocultar por más tiempo, fue por una demostración de afecto al que en ese entonces era el amor de mi vida; ja… Ahora que lo pienso sé que igual no hubiera durado, pero yo lo consideraba así mi “AMOR”.

Aún recuerdo ese día, viajábamos en el metro de la ciudad, habíamos salido de trabajar y teníamos más o menos la misma ruta, en fin; era momento de despedirnos, nos dimos un beso, una caricia y al cerrar la puerta del vagón a lo lejos sentí las miradas pesadas sobre mí, cuando busqué la primera que vi fue a ella, a mi madre y a su lado mi hermana, no noté que había más personas que me conocían ahí, con verlas a ellas se me detuvo el mundo…

Bajé la mirada, estaba apenado, ¿apenado por qué?, por demostrar amor al hombre que quería, había más gente abrazada y besándose, pero claro, lo que no veía es que eran personas “NORMALES”. Así me llamó mi madre cuando quise acercarme, esa fue su palabra, aun después de tanto me sigue doliendo su desprecio, ella sólo me decía que había dado a luz a un varón y eso me obligaba a ser, tenía que ser NORMAL.

En fin, estalló la bomba a medias, ella no sabía cómo decirle a mi padre que su hijo no era normal, mi hermana ni siquiera me veía, no era raro en casa que a veces los hermanos se pelearan y no hablaran entre ellos, pero nosotros sabíamos que no era una pelea. Pasaron varios días, hasta que una noche me tocó llegar un poco tarde, en la esquina a unas 3 calles de mi casa se juntaba un grupo de vecinos, los típicos malandros que aterrorizan a la colonia; entre ellos estaba el que alguna vez consideré mi mejor amigo, esa noche pasé a su lado, sólo me limité a contestar sus saludos con ofensas clásicas entre “hombres”, pero al darle la mano a él me la negó.

Me llamó la atención su expresión de asco, cuando me alejé me grito “MARICA” no era rara esa ofensa entre hombres se da, pero lo dijo tan serio que cuando reaccioné lo tenía a mi lado dándome un golpe seco en la espalda, el grupo lo miró un poco pasmados, un poco sin darle importancia, uno de sus amigos me jaló y dijo: “¿él? jaja no lo creo, si es todo un macho“; a lo que mi amigo dijo: éste es un MARICA, lo vi con su novio el otro día, o ¿qué? ¿ya se te olvidó el beso?, no me viste al final del vagón, claro, con la vergüenza que pasaron tu madre y tu hermana tenías.

Y todo empezó así con el que consideré mi amigo, con los que alguna vez consideré compañeros, con la mayor parte crecí, pero claro dejé de ser parte de ellos al no ser NORMAL, cada día que llegaba tarde del trabajo prácticamente rezaba para no encontrarlos en su esquina habitual, corrí con suerte como un mes, un mes que mi padre y demás hermanos no sabían aún nada de mis preferencias. Mi madre seguía sin mirarme o hablarme, se limitaba a lo básico para que nadie pensara más, mi horario ayudaba un poco, la veía poco en la mañana y en la noche, si no la agarraba con la novela, eran las noticias, así que era poco el contacto.

Ese día mi suerte cambió, pensé que podría haber luz al final del camino, tuve un pequeño rayito en todo ese mes, mi hermana por fin se animó a hablarme, me dio esperanza escucharla, me dijo: no entiendo qué pudo haber pasado o porqué te pasó a ti, pero creo que si eso es lo que quieres puedes contar en que yo te voy a apoyar, lo que eliges no te hace dejar de ser mi hermano.

Tuve un buen día, mis ventas no estuvieron mal, salí tarde pero me importó poco, quería llegar y platicar con ella un poco más, no me fije que había tomado el último camión, que éste me dejó varias cuadras atrás; no importó, apresuré el paso, estaba muy oscuro la lluvia no había favorecido, la iluminación y varias lámparas se habían apagado, así que era mejor andar rápido… De pronto, llegando a ese terreno que siempre me había dado tanto escalofrío, caí en cuenta que algunas personas se acercaban a mí y otras más salían de la esquina de ese terreno.

Un escalofrío me recorrió la nuca, lo escuché decir que por fin tenían tiempo para estar conmigo, todo paso rápido, fueron muchos golpes y de repente sentí varios piquetes bastante dolorosos en el estómago y brazos; empecé a ver correr mi sangre entre mis dedos, los vi reírse, hasta que empezaron a decir que uno por uno los maricas se van a acabar, entonces apareció el MI amigo, tenía una navaja en la mano la vi un tanto manchada, se acercó y me dijo: hoy termino con la vergüenza de tu familia y la mía, no pueden relacionarnos, no puedo tener a un MARICA como amigo. Y así fue que sentí cómo empujaba despacio su filo contra mi pecho, ya no sentía el dolor, sólo sentí un frío recorrer mi cuerpo, escuchaba sus carcajadas y seguí sintiendo unos golpes secos, cuando ya no había más que patear, golpear o agarrar de alfiletero, decidieron cargarme y aventarme a ese terreno,

¿Quién lo diría? fue justo cuando caí entre las piedras de la barda derruida que sentí paz, ya no me dolía, empecé a tener frío, sólo esperaba que por favor alguien me encontrara, no quería que mi familia sufriera pensando que huí. Pasó un tiempo, después de esa noche, mi cuerpo ya descompuesto empezó a oler y aunque en la casa de al lado mataban animales, no pudo esconderse el aroma que empezó a salir de ahí…

Así me encontraron, apuñalado, golpeado y comido por otros animales, fue difícil ver a mi madre llorarme, a mi padre sufrir, igual que a mis hermanos y mi amigo, hizo acto en el funeral junto con otros más de sus amigos; le dijeron a mi padre que lamentaban la pérdida, aunque era mejor eso a que la colonia supiera que era un MARICA.

Él se negaba a creerlo, los sacó a golpes de la casa, pero en algún momento se iba a enterar y mi madre lo corroboró, no sé qué fue mejor, el caso es que algunas veces decía que prefería que no fuera normal, a tener que verme de nuevo en esa caja; se culpó bastante tiempo, hasta que poco a poco la policía fue atrapando a aquellos que me quitaron la vida. Faltó “mi amigo”, se había ido un buen tiempo de la ciudad, pero regresó y su familia había comprado el lugar donde me tiraron.

Ahí una noche aparecí, lo vi llegar muy borracho, hablando de sus errores de su forma de en la que creía que limpiaba la ciudad de los anormales, lo escuché hablar de sus limpias, y fue cuando algo hizo posible: que me materializara frente a él y entonces me vio. Su cara palideció, le eché en cara que me arrebatara mi vida, que fuera capaz de seguir viviendo tan tranquilo cuando realmente era un asesino, era fácil haber cobrado su cuenta pendiente, si lo hubiera asustado más quizá hubiera muerto del miedo, pero comprendí que algo me ligaba a él; podía hacerlo sufrir cada día, hasta su último día y esa fue la mejor decisión que tomé.

Lo he ido consumiendo poco a poco, sus culpas lo van acabando, sólo esta tranquilo cuando va preso por robo y eso fue hasta hace unos años atrás, ya que me di cuenta que lo puedo seguir a donde vaya.
Preferiría mi vida o haberme ido de aquí, pero considero que mi tarea es vengar cada una de las vidas que quitó, sé que no fui el único, sólo que nos une ese lazo que algún día existió.
Esa amistad honesta de dos niños que se vieron como hermanos en algún momento.
Ojalá hubiera vivido mas tiempo, ojalá en mi época nos hubiéramos podido expresar como hoy…

Hoy es orgullo nombrarte y declararte gay; ojalá yo siguiera vivo, ojalá hubieran menos ignorantes y más gente que piense diferente.

 



Publicado por

Faby Roque

porque todo pasa por algo y a veces es bueno escribirlo para dejar ir aquello que duele.



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