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Historias

Publicado en julio 19th, 2015 | by Barron

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Una promesa jamás cumplida… Parte 3

Esther- Vamos nena ya levántate, recuerda que hoy es tu primer día de clases y debes de empezar con el pie derecho no podemos permitir que sigas perdiendo tiempo, después de todo lo que te ha pasado debes de empezar de nuevo.
Marina-ya lo sé tía no tienes porque recordármelo cada segundo-lo decía mientras hacia una cara de desagrado y a la vez de tristeza- tía puedes quitar las flores de la habitación por favor.

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Esther-claro Marina, y date prisa ya es algo tarde- se dirigía a la puerta cuando de repente voltio dirigiéndose a marina- por cierto hoy tienes cita con tu nuevo doctor.
Marina- ¿tan pronto me vas a llevar?
Esther- ¡no puedes dejar tus terapias cariño!
Marina-ok.
Esther- te espero en la cocina con el desayuno listo.
Marina- sí tía.- esperó a que Esther saliera de la habitación cuando de pronto se miró al espejo y se empezó a decir a sí misma- No puedo ir hoy a la escuela me debo de inventar algo para no ir, además seguro esta vez será igual que antes- se dirigió al baño para darse una ducha.
Después de un rato ella salió del baño y se arregló un poco; enseguida se dirigió a la cocina para desayunar con su tía.
Esther-vamos  Marina desayuna rápido, ya vamos retrasadas-pero ella solo sonrió.

Después de que ambas acabaron de desayunar se dirigieron al auto pero a Marina se le había olvidado su horario de clases en su recámara, así que fue de prisa por él aunque la verdad, lo hizo con toda la intención para llegar tarde a la universidad y así librarse de poder ir; pero aun así sus intentos fueron fallidos, porque sí alcanzó a llegar antes de que empezara su primera clase, así que ella se dirigió al último lugar del rincón para que pasara desapercibida, pero aun así no pudo lograrlo, ya que un par de chicas se le quedaron viendo, Marina sólo intentó ignorarlas.

Después de esperar un rato, llegó el profesor, empezó a explicarles un par de cosas y al acabar la clase, Marina salió enseguida, fue rumbo a la biblioteca ya que era el único lugar seguro que ella sentía para sí misma, pero para sorpresa de ella instantes después de que tomó asiento y sacó un libro, alguien se le acercó.
Ian-¿Marina Won qué haces aquí?, disculpe madame, se me olvidaba que para que usted me hable debo de saludarle primero, así que empezare de nuevo… ¡Hola Marina!
Marina-Hola-  ella lo ignoró y continuó con su lectura.
Ian- Al perecer no te agrado ¿verdad?
Marina- sí, sí me agradas, sólo que ha sido un día difícil, discúlpame.
Ian- no tienes porqué pedirme disculpas, soy sólo un simple mortal- Marina sonrió
Marina- ¿eres estúpido o te haces el estúpido?
Ian- ¿y te agrada que sea un estúpido?
Marina- Pues… Te diré que te vez muy encantador siendo un retrasado.
Ian- pues si a ti te agrada a mí también, y ya que no me invitas a sentarme contigo, pues me retiro.
Marina- ¡oh sí!, ¿estás solo?
Ian- así es señorita.
Marina- si quieres te puedes sentar aquí y así ambos estaremos en compañía ¿te parece?
Ian- tú me estás invitando a sentarme contigo, no lo puedo creer.- se empezó a reír y se acarició un poco sus dorados rizos.
Marina-si no quieres, no.
Ian- pero cómo crees, solo espérame un segundo, deja voy por mis cosas, ¿vale?
Marina- claro.- y él se fue unos lugares más atrás de ella para ir por sus pertenencias y enseguida se fue con aquella chica que supuestamente era una apuesta a él.
Ian- pensé que eras más chica y que ibas en la prepa.
Marina-Ammm no.
Ian- y cuéntame qué haces aquí.
Marina- lo mismo que tú, a estudiar supongo.
Ian-¿supones?
Marina- sí, ¿algún problema con eso?
Ian- no para nada-encogió un poco los hombres e hizo una ligera sonrisa de lado.- ¿oye siempre eres así de grosera?
Marina- ¡claro que no!
Ian- bueno está bien pero no te enojes… Ammm qué te parece si mejor cambiamos un poco el tema…
Marina- como quieras, me da lo mismo, además el que siempre está hablando aquí eres tú- alzo una ceja.
Ian- buen punto de vista, ¿sabes? eres la primera chica que conozco que nunca está hablando de sí misma, eso me gusta de ti, hasta diría que aquí tú pareces el chico y yo la chica- ella se empezó a reír cuando de pronto se les acercó una anciana para pedirles que guardaran silencio, así que Ian la invitó a dar un pequeño paseo por las instalaciones haciendo la suposición de que ella no las conocía; así que Marina aceptó.- ¿oye cuánto tiempo tienes aquí? por aquí, digo eres nueva en la uní y en la zona de por donde vivimos.
Marina- no mucho, acabo de mudarme. Lo miró a los ojos, pero él esquivo la mirada.
Ian- ¿cuándo?
Marina- la semana pasada llegué a vivir con mi tía.
Ian- ¿es enserio? qué bien y ¿quién es tu tía?
Marina- tal vez la conozcas, se llama Esther.
Ian- ¿la bruja de la enorme casa?- puso una cara de sorprendido y enseguida se sonrojó por haber insultado a la mujer- disculpa es tu tía.
Marina- no te preocupes, supongo que se ha ganado el sobrenombre por ser una mujer solitaria, pero es una buena mujer te lo aseguro. Disculpa pero ya me tengo que ir, tengo otra clase en cinco minutos-lo dijo mientras miraba su reloj.
Ian- Sí claro- ella empezó a caminar- Marina, ya que vivos muy cerca ¿te gustaría que te fuera a dejar a tu casa?- él sonrió de una forma muy coqueta.
Marina – no quiero que pienses que te estoy acosando o algo por el estilo- movía la cabeza mientras lo rechazaba.
Ian-¡pues me gustaría que me acosaras!
Marina- será en otra ocasión. Bye

Ella se fue sin decir nada más, dejándolo solo ahí, pero ella no se dirigió a clase, más bien se fue de la institución para poder ir a la casa de su tía, para que Esther pudiese llevar a Marina al psicólogo. Y sí, fue justo lo que se había planeado, Esther llevó a la chica al hospital psiquiátrico Efraín Contreras y después de esperar un rato, la asistente de la psicoanalista la llamó, así que Marina se dirigió al consultorio de la mujer que la atendería.
Psicoanalista- Hola Marina, por favor toma asiento.
Marina- Hola.
Psicoanalista- acabo de ver tu historial médico, es realmente sorprendente.
Marina- sí claro- lo dijo de un tono tan sarcástico, pero a la vez con un ligero enojo y desagrado.
Psicoanalista- pero por hoy no te quiero abrumar más, sé que has tenido un largo viaje y que han sido duros meses para ti, así que sólo te hablare de qué va a constar nuestra sesión, ¿te parece?
Marina- sí claro-ella se rascó un poco la oreja.
Psicoanalista- ¿Marina te han dicho que tienes un bonito nombre?
Marina- sí, bueno en algunas ocasiones.
Psicoanalista- bueno ese no es el punto. El punto es que tú y yo nos veremos conforme vaya viendo el avance que hay entre nosotras, además quiero que te quede muy claro que todo lo que tú me digas no se lo diré a nadie y mucho menos a tu tía, quiero que formemos un lazo en el que haya confianza entre las dos.- y así estuvo hablando la mujer durante un par de minutos y cuando nos dimos cuenta la sesión o como ella le llamaba «terapia», ya había acabado- Marina la terapia terminó por hoy y espero que en las otras sesiones hables más.
Marina-lo intentaré, hasta luego- se levantó y se dirigió a la puerta, pero la psicoanalista le dijo- espera un segundo, no te he dado la siguiente cita, ni la hora¿ te parece el próximo miércoles a las 9:00am?- sí claro- contestó Marina.

Y enseguida salió a la sala de espera donde la estaba esperando Esther… Ambas se fueron rumbo a casa donde Juanita la servidumbre las esperaba con la cena lista…

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